La maldición, por Rosa Montero

Otra columna antigua, rescatada de los recortes de periódico de una carpeta que voy a tirar.

He visto en un anuncio de Pocahontas, la nueva película de dibujos de Disney, que el chico le dice a la chica algo así como: “Prefiero morir ahora y haberte conocido que vivir cien años sin conocerte”. A mí me gustan, o gustaban, las películas de Disney. Él fue un derechista miserable que denunció y persiguió a todo quisque durante la caza de brujas del McCarthismo, pero eso no impide que sus dibujos sean formidables y que sus películas primeras formen parte sustancial de mi infancia. Pero le oigo decir eso al galán de Pocahontas y se me enciende el pelo.
Me he pasado media vida buscando al príncipe azul que bailaba con Bella Durmiente un vals inolvidable en una película de Disney, y ahora llevo otra media vida intentado precisamente olvidar ese vals y aprendiendo que los príncipes azules son plebeyos, odian bailar y además te pegan pisotones. Pese a lo cual tienen su encanto, el rústico y sólido atractivo de lo real: pero cuesta un esfuerzo ímprobo bajarse de las nubes. Pues bien, hete aquí que, muchos años después de que aquellas películas de dibujos tan cursis y bien hechas nos llenaran la cabeza de pájaros a las niñas de mi generación, vienen de nuevo los herederos de Disney a cegar con purpurinas y farfollas las entendederas de las niñas de hoy.
Al parecer la película traiciona la historia de la Pocahontas auténtica, que fue una colaboracionista con los blancos, que se casó con otro y que murió a los 21 años en Londres. Pero sobre todo traiciona la realidad y la llena de tules asfixiantes. Habrá que explicarles a las niñas, para contrarrestar, que si un hombre te dice lo que el galán le dice a Pocahontas es que está mintiendo; y que si no miente es peor aún, porque entonces se trataría de un demente que se te va a colgar del cuello como una losa. Es la maldición del príncipe azul, que nos persigue.

3 Responses to “La maldición, por Rosa Montero”

  • Commedia Says:

    Admiro la capacidad de Disney como creador de iconos a través de sus películas (bueno, también admiro su capacidad para hacer dinero con ellas) pero nunca me ha gustado su mala costumbre de cambiar el argumento de los cuentos clásicos. Por ejemplo, La Sirenita de Andersen acaba mal (todos los cuentos de Andersen acaban mal) pero en la versión de Disney (la música, por cierto, espléndida) La Sirenita se casa con el príncipe.

    Gracias por recuperar tus recortes. A ver si tengo tiempo yo de hacerlo porque ya no sé dónde meterlos.

    Eduardo

  • Ana Says:

    Pero el del Patito Feo si que acaba bien, ¿no? (dime que sí, dime que sí)

    Yo aún no me he recuperado de lo de la madre de Bambi.

  • Commedia Says:

    Acaba bien, es verdad Ana, pero el pobre patito las pasa canutas durante todo el cuento.

    Todos los personajes de Andersen sufren lo suyo. En algún lugar leí que era la forma que tenía el autor para desquitarse por lo mal que lo había pasado durante su infancia.